
Cuando hablamos del empleo juvenil en el Perú, hay una cifra que sorprende y preocupa: 1 millón 500 mil jóvenes peruanos no estudian ni trabajan según el INEI (2024). Es un número enorme para un país que necesita talento, productividad y crecimiento.
Pero detrás de esa cifra hay historias, barreras y un mercado laboral que todavía no termina de adaptarse a lo que los jóvenes necesitan.
Lo primero que hay que entender es que este grupo no representa falta de ganas o falta de capacidad. Más bien, revela tres problemas visibles en el mercado peruano: la falta de empleos formales para perfiles sin experiencia, la desconexión entre lo que enseñan los centros de estudio y lo que piden las empresas, y la poca orientación vocacional y laboral que reciben muchos jóvenes al terminar el colegio.
Otro factor clave es el acceso a oportunidades.
Muchos jóvenes viven en zonas donde la oferta laboral es mínima, el sueldo es bajo o las empresas no contratan sin experiencia previa. Esto termina generando un círculo complicado:
si nadie les da la primera oportunidad, no pueden empezar.
También influye la informalidad.
En el Perú, más del 70% del empleo juvenil es informal. Esto significa trabajos sin contrato, sin seguridad social y sin estabilidad. Muchos jóvenes aceptan estas opciones por necesidad, pero no logran construir una trayectoria profesional real. Por eso, a veces aparecen en las estadísticas como “desempleados” o “inactivos”, aunque estén tratando de generar ingresos.
Otro punto es la educación.
Una parte importante de estos 1.5 millones de jóvenes abandonó sus estudios por falta de recursos, responsabilidades familiares o porque no encontraron carreras que realmente los motivaran. Sin una formación técnica o profesional sólida, acceder a empleos formales se vuelve aún más difícil.
Finalmente, está el impacto emocional.
Muchos jóvenes sienten frustración, desorientación o poca confianza en sí mismos cuando no encuentran trabajo. Esto afecta su motivación… y se vuelve otro obstáculo más.
Pero aquí viene lo más importante: sí hay soluciones y sí hay empresas que están apostando por ellos.
En ALWA vemos todos los días cómo jóvenes con talento real logran insertarse al mercado laboral cuando reciben una guía clara, un CV bien trabajado, preparación para entrevistas y orientación para saber en qué puestos pueden destacar. No se trata solo de buscar trabajo; se trata de saber cómo presentarse y cómo conectar con las oportunidades correctas.
El mercado laboral peruano necesita más jóvenes formados, más jóvenes preparados y más jóvenes seguros de lo que pueden aportar. Y estamos aquí para acompañarlos en ese proceso.
Si eres joven y quieres mejorar tus oportunidades, o si eres empresa y buscas talento comprometido y con ganas de crecer, en ALWA podemos ayudarte a encontrar ese puente entre potencial y empleo real.